“Carta abierta a un desubicado más”

Sola- PachanoEsta es la otra de las cartas que en complicadas circunstancias llamaron la atención en buena parte del mundo.
Se trata de la enviada por el prestigioso actor argentino Miguel Angel Solá desde Madrid España donde reside consecuencia de su profesión, al bailarín, coreógrafo, director teatral y arquitecto, Aníbal Pachano.
Pachano había expresado en el programa televisivo argentino “Polémica en el Bar”: “No le tengo miedo al Coronavirus y no voy a vivir entre cuatro paredes porque se le ocurra al Presidente de la Nación”.
Es verdad que tras la triste, imprudente y soberbia expresión, al cabo de unos días pidió disculpas, pero también es cierto que Solá desde el doloroso presente madrileño le envió una carta única que vale la pena leer para lograr darle la dimensión necesaria a lo que estamos viviendo y exigir más responsabilidad a los que tienen más llegada al público por ocupar lugares de privilegios, aunque este suceso como tantos otros determine que en todos lados está lleno de imbéciles:
Esta es la carta:[MORE...]
“CARTA ABIERTA A UN DESUBICADO MÁS”
Acabo de leer que en un espacio de tv a un valioso artista de varieté que dijo: –“Yo no me pienso esconder porque se le ocurra al presidente”.
Puede llegar a comprenderse dado que ese espacio vuelve tonto al capaz.
Pero no puede justificarse semejante inconsciencia, indiferencia hacia el otro, o pura ignorancia.
O peor aún: como[MORE...] una chicana política
No vuelva por ahí, Aníbal Pachano.
Este no es un caso de rebeldía anti peronista.
Este es un problema que la muerte le plantea a la vida.
Y no sólo a usted y a su talentosa y bella hija, sino a sus amigos, sus colegas, gente que quiere y que no quiere, y a su propia empatía y capacidad.
Este virus no discrimina entre afectos y no; entre peronistas y macristas.
Ni entre chorros o no chorros.
Entre pedófilos o no.
Ni entre capos narcos o traficantes de mujeres, órganos, niños y armamentistas o no.
Ni siquiera entre falsos talentos o no.
Ojalá lo hiciera.
Sé que está acostumbrado a luchar contra las adversidades, lo sé valiente, y lo admiro.
No empañe su calidad humana con este tipo de cosas.
Si usted quiere no creer.
Sepa: ayer hubo sólo en España 150 muertos, y cientos de nuevos contagios, muchos de ellos por haber quebrantado los protocolos decretados por la Sanidad Social. Calculan, los que llevan estadísticas, que el paso de este virus se llevará consigo a 65.000.000 de humanos.
También se sabe que a las estadísticas suele irle mejor que a las personas.
Como individuo, puede usted decidirse hasta por la eutanasia asistida (no sé si está en vigencia allí aún), pero, como miembro de la sociedad que lo ha visto crecer, gracias a su enorme esfuerzo y capacidad y a quienes lo impulsaron con su apoyo, no tiene derecho a convertirse en un egoísta, en un mínimo, en un ejemplo del atraso corazón al ni de la ignorancia cerebral.
Ayude a vivir a los demás.
Enciérrese y refresque su alma leyendo “La Peste, de Albert Camús, para enterarse de lo que con su “palabra autorizada” puede llegar a provocar.
Recuerde que por años de mala educación civil, tuvimos 19 gobiernos militares y ladrones de todo tipo y signo, casi todos los peores, los más repugnantes, sentados, salvo honrosas excepciones que dijeron ¡no!, a esa mesa en la que usted comió.
Queda a su criterio y riesgo.
Pero, claro, no es lo que entra en su boca lo que envenena a los demás, sino lo que de su boca sale.
En una EMERGENCIA CIVIL, no se debe incitar a la DESOBEDIENCIA CIVIL, aunque se hable en primera persona.
El Sr. Presidente de la Nación Argentina que está llevando muy bien el tema Coronavirus pese a la precariedad de medios y a los asquerosos manipuladores de redes sociales e intermediarios, si hasta ahora no lo ha hecho, porque él sí tiene tareas muy pesadas que cargar y resolver y no sólo por la funesta herencia recibida, podría y debería ponerlo un ratito a usted en un rincón, para que tenga tiempo de meditar sobre la barbaridad inoportuna que ha cometido, que convive con la ilegalidad y que no puede ni debe aceptar la ciudadanía, peronista y no, como libertad de expresión, porque ha atentado contra la vida de todos.
Tal como lo pretendió un imbécil que reventó a trompadas a un guardia de seguridad por exigirle cumplir el protocolo.
Lo que de palabra hizo usted es su equivalente.
Los argentinos clamamos ¡Justicia! ¡a los gritos!, según la campana que toca, pero solemos despreciar y saltarnos la Ley en cuanto nos dan el más imperceptible guiño, despreciando a esa Ley que nos debe hacer iguales en derechos y obligaciones.
Usted ha incurrido en un delito de lesa imbecilidad que hace perder a Argentina horas (y lleva 20 días de ventaja para usar sus herramientas con respecto al Coronavirus, gracias a la desgraciada experiencia de otros países), discutiendo si su irracional actitud de nene bien rebeldísimo a su edad es compatible con esos derechos y obligaciones.
O bien lo ha hecho conociéndolas y pasándoselas por el forro, creo yo, debido al primer trofeo de utilería que se llevó a la boca, que actúa como la droga de la verdad pero al revés.
Actitudes como la suya como bien ha escrito María Elena, hacen que la humanidad retroceda en cuatro patas.
No peque de ignorante si no lo es.
Y no vuelva a ese ciclo: contagia a los buenos de hábitos malos y a los malos de peores.
¡Un bromatólogo a mi derecha, por favor!
MIGUEL ÁNGEL SOLÁ

Comments are closed.