De caballos y destratos (escrito por Javier Cha)

Cha Javier en RompePara las autoridades de la Intendencia de Montevideo.
De Caballos y destratos.
En Uruguay viven unos 425 mil caballos aproximadamente.
Somos el segundo país en el mundo en cantidad de caballos por habitante.
Los caballos se dedican al trabajo de campo, a los deportes ecuestres, a la cria de distintas razas y la cria especializada para el deporte, a la exposición y a la companía.
Hay una muy buena cantidad que se destina a la faena y la exportación de su carne, actividad legal y que hasta ahora no ha concitado reclamos o protestas sociales de envergadura.
El maltrato y el deporte son cosas muy distintas. El maltrato se puede controlar y eliminar, pero como en el caso del propio ser humano, no existe el deporte sin entrenamiento y exigencia.
Hay disciplinas deportivas que son tradición y cultura nacional que tienen más de 150 años.
Una de ellas el turf, conforma una gran industria nacional apoyada y promovida por el propio Estado.
La industria del turf, posee un PBI propio de 120 millones de dólares anuales, posee una gran distribución de recursos que permite dar empleo a 8 mil ciudadanos, la enorme mayoría son uruguayos muy humildes y sin oportunidades en otras cadenas por su escasa formación.
Uruguay es el pais con más propietarios de caballos en relación a su cantidad de habitantes en toda América.
La industria del turf representa un movimiento social y cultural de enorme raigambre y convocatoria. El hipódromo de Maroñas fue reconocido como monumento y patrimonio histórico de nuestro país, representa uno de los centros de actividad y esparcimiento más importantes y emblemáticos de Montevideo y del país.
La industria hípica constituye un verdadero orgullo nacional y ejemplo a nivel internacional por su regulación, limpieza y popularidad.
Las jineteadas son una tradición bicentenaria y sumamente popular. Están reconocidas por Ley como deporte nacional.
Se podría trabajar mucho junto a actores y organizadores para concientizar y mejorar reglamentos y prácticas de respeto y protección en el manejo de los caballos.
Pero antes de afirmar alegremente que deberían ser eliminadas, se debería tener en cuenta que piensa el partido de gobierno al respecto y qué piensa el conjunto del arco político representado en el parlamento. Sería quizás una buena referencia antes de proyectar opiniones personales extremas en un tema delicado y tan discutible.
En un año en jineteadas murió un caballo, es estadísticamente insignificante en el conjunto de caballos que mueren por otras y diversas causas al año.
En Uruguay no hay terreno salvaje, no hay caballos salvajes y no hay ningún territorio dedicado a reserva de los mismos para que vivan en estado salvaje. No hay ni lo habrá. Porque todo el campo tiene alguna capacidad productiva y es propiedad de particulares.
De todas maneras en estado salvaje, la mortandad es enormemente superior a la que se registra entre los que se encuentran al servicio del hombre.
Si se prohibieran las disciplinas deportivas ecuestres, sería muy bueno pensar cuál sería el destino de los caballos que hoy se dedican a esas actividades.
Porque si no se generara otra u otras alternativas, es fácil concluir que el trabajo del frigorífico y la matanza aumentaría exponencialmente.
Cuando se quiere razonar un problema como éste, debe emplearse un abordaje integral del tema, o sea, se debe ser tan responsable en visualizar la superficie como el fondo, el comienzo y el final del tema. De lo contrario, las buenas sensibilidades y deseos, pueden producir muy malas consecuencias y peores situaciones a las denunciadas.
Informarse pluralmente, estudiar, consultar a expertos, buscar consensos y entendimientos, buscar soluciones posibles, responsables, son conceptos y acciones muy superiores a la tonteria sin mayor debate, de proceder a no televisar o no dejar ingresar menores,
Cuando, en un tema complejo y sensible, respondemos con semejantes liviandades, me produce mucha lástima.
Es increible, como debemos resignarnos a este tipo de funcionamiento absurdo cuando en este mismo tema tenemos muy importantes experiencias, conocimiento profesional y acumulación institucional de muchos años, en organismos muy acreditados como el MGAP, MINTUR, DGC, Facultad de Veterinaria, etc.
Muy lamentablemente, ninguno de los que trabajamos en las distintas dimensiones que suponen la actividad de nuestros caballos hemos sido consultados en ningún momento acerca de estos temas, aunque sea para decir discutimos con alguien que ha trabajado con caballos.
Tanbién podríamos considerar esto como un pequeño destrato, en este caso un destrato político.

Comments are closed.