Editorial: “Nos invaden y nos defienden tres reinas magas”

reinas magasHay otro mundo y nos están invadiendo.

No lo hacen en nombre del bien y sin embargo nadie hace nada.

En este nuevo planeta nacen niños y niñas predestinados a un futuro incierto, más propenso a desarrollar personalidades que cometan más errores que aciertos.

Al nacer o al poco tiempo son privados de un 50 % porcentual del amor promedio que deberían recibir para un desarrollo normal.

Es decir, se les arranca la posibilidad de recibir amor y una formación básica en un determinado porcentaje sumado a que sus responsables son sometidos a largos tiempos de estrés que también determina que los niños y niñas absorban esa problemática externa en el diario vivir.

Parece ser una práctica implementada aún no se sabe desde dónde y quizás con el objetivo de observar el desarrollo social futuro de la humanidad hoy determinada por un sinfín de problemas difíciles de resolver.

Parece que en este otro mundo habría una fábrica de creaciones de niños y niñas que se le someterían a estas complejas practica de aprendizajes y sobrevivencia para determinar el nivel futuro del desarrollo humano en el desamor, la violencia, el desarraigo, el enfrentamiento, el desajuste social, la injusticia, el dolor.

También es cierto que esto no se está desarrollando de forma aceptada ni libre, esta práctica en este nuevo mundo está siendo fuertemente combatida por una compleja organización denominadas “las reinas magas”, quienes están determinadas a una férrea oposición a los establecido.

Los poderes de turno en el difícil planeta están sintiendo lentamente la férrea fuerza que esta organización denominada “las reinas magas” está imprimiendo en su sociedad.

A pesar de esta fuerza combativa, los poderes que ordenan la vida de los habitantes de este nuevo mundo parecen aún no tener en cuenta la enorme fuerza combativa de esta revolucionaria organización.

El llamado “supremo ejecutivo” absorbido por los problemas reinantes en el planeta no le ha dado aún la importancia que esto requiere, dejando librado al azar a los más pequeños, el llamado “parlamento creador” tampoco ha tenido la claridad suficiente para cambiar el rumbo del trato a los inocentes, quizás determinado por los adultos que sirven a sus intereses en detrimento de los pequeños y pequeñas víctimas de este experimento, y por último el tercer poder no tan libre e independiente denominado “justicia final” que abrumado por miles de conflictos aún sin resolver y cada vez más frecuentes, ha dejado de lado lo que a todas luces se viene imponiendo como culturalmente normal a pesar de los estragos futuros que podría traer.

Los tres poderes planetarios son directamente co-responsables y co-autores del experimento llevado adelante por este otro poder que tiene de rehén a toda una sociedad que inmersa en otros problemas acuciantes no se permite el tiempo para darse cuenta el mal que se está sembrando con turbios objetivos aún no tan claros para los próximos tiempos.

Por lo pronto, en estas fechas de finales del año 2019 y comienzos del 2020 (en ese mundo las fechas son iguales no así los años) se conocieron algunos de los elementos que constituyen ambas partes, por un lado se dio a conocer a los responsables del daño que se está causando a generaciones enteras, y por otro, quienes desde una pequeña pero titánica lucha están enfrentando a este mal.

Quienes parten dejando desamparados a niños y niñas a su libre crecimiento y con no tantas posibilidades de poder satisfacer sus recursos básicos para una vida ordenada, sin alimentación ni vestimenta cubierta, sin atención diaria, ni caricias, ni besos, ni amor mínimo, incluso llegando a fuertes palabras insultantes y agraviantes delante de los pequeños y pequeñas dificultando aún más la situación, olvidando incluso la necesidad de atención en la salud, han transparentado sus nombres a través de personas de leyes que los han comenzado a representar y debieron entregar algunos nombres, con la extrañez de que muchos de ellos se repiten: papá biológico (es decir genéticos pero no morales).

Por su parte también se ha descubierto de forma lenta pero sostenida quienes integran la organización denominada, como ya expresamos antes en este escrito, “las reinas magas”.
Quienes han tomado la revolucionaria herramienta de combate levantándose a las 6 de la mañana para desarrollar actividades laborales dobles para ver si así pueden paliar el alquiler, la comida, la educación, la salud y cuanto gastos determine más no sea el mínimo beneficio para que estos pequeños y pequeñas tengan lo esencial para crecer sin complejos, felices y dignos, y así puedan en un futuro inmediato ser personas de bien, plenamente desarrolladas y actúen contrariamente a lo pre determinado y sean causa de un mundo mejor y no consecuencia de haceres irresponsables de “papás biológicos”.
Estas “reinas magas” que este comienzo de año se las vio cabalgando en camellos bajo el nombre de Gasparas, Melchoras y Baltazaras fueron claramente divisadas por algunos y ahora se supo que son un grupo de “mamás biológicas papás de alma”.

Para finalizar aclaramos que parece ser que en poco tiempo los hombres y mujeres integrantes del “parlamento creador” estarían creando (la redundancia es notoria) unas leyes que determinarían penas graves para los papás biológicos que no cumplan con una ley natural esencial: cuidar de nuestros hijos e hijas como mandato único, primario y universal.

Solo así nuestros vecinos planetarios podrán tener un mundo más igualitario, más equitativo, más de cercanía al prójimo, más justo, con más amor.

También ya se han visto varias pancartas callejeras que dicen por ejemplo:
- “Dale papá, ponte las pilas y asumí que vuestros hijos e hijas no tienen la culpa de quienes somos nosotros los adultos”.
- “No dejes tanta responsabilidad solos a las madres que eso es también causa y generador de la violencia de género”.
- “Por niños y niñas felices para adultos mejores humanos”

Parece que el experimento en el planeta descubierto, en poco tiempo fracasará.

Fabricio Alvarez.

 

 

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