Editorial: “Un audio de mierda”

Logo wathsappEs muy difícil nuestra labor.
No desde el trabajo físico propiamente dicho, hay que ser respetuoso de ello, sino desde el punto de vista humano.
El libro académico sobre el periodismo tiene aspectos generales que determinan la conducta y guía para llevar adelante esta profesión, pero no siempre puede o debe utilizarse al pie de la letra, ello depende de muchas circunstancias que incluye lo social, geográfico, cultural y más.
El desarrollo de un periodismo en una gran ciudad donde dos vecinos que habitan viviendas pegadas de años nunca se saludaron ni se llegaron a conocer es igual, casi paradójicamente, a una libertad de decisiones personales o editoriales que acompañan la razón de una comunidad numerosa que parece poco importarle la vida del otro.
En una pequeña comunidad donde todos se conocen, saben de dónde vienes, los padres fueron amigos, tu compartes saludos con quien te cruzas, tiendes manos, levantas a quien se cae, te arriman a tu casa si te bajó la presión al caminar en la vereda, los hijos de unos y otros comparten vida escolar o liceal, es muy diferente hacer periodismo.
Exige un plus de responsabilidad social que compromete a la buena convivencia.
Se trata de respeto y educación.
Por eso la línea entre el deber periodístico y el hacer periodístico en ciudades pequeñas del interior del país es muy difusa.
La academia no lo interpreta porque no le interesa.
El centralismo es producto de una sociedad que tiene como valor el interés o la conveniencia, y el periodismo no escapa a ello, mucha gente muchos comercios muchos clientes potenciales desarrollan muchas más cosas.
Aunque la cámara, la imprenta o el micrófono cueste lo mismo para todos en el mercado.
No es sencillo hacer periodismo en el interior, por eso y por muchos más motivos.
Periodistas que callan, empresas que se silencian, manejando su medio a su antojo e interés, ordenando, aceptando o censurando editoriales a sus funcionarios, ocultando temas porque los incluye, gritando en un lado para poner el huevo en el otro, vendiéndose a quienes ordenan, de esos siempre hubo, hay y habrá.
Por eso es muy difícil hacer periodismo en el interior.
Porque nos conocemos todos, tanto, que conocemos al[MORE...] periodista pero también al ciudadano que lo alaba o crítica según también su conveniencia, porque en una pequeña comunidad conocemos al ciudadano que grita de acuerdo a sus propios intereses y no a los de todos.
Hoy gritan contra determinado actor político social, pero ayer estaban con él, quizás no recibieron lo esperado o prometido y hoy se fueron y son utilizados para gritar a cambio de algo que quizás reciban…o no, como les pasó con el anterior.
En una pequeña comunidad somos pocos y por eso nos conocemos todos.
La labor periodística tiene 5 o 6 pilares en lo que debe basarse, uno de ellos es la defensa de la dignidad pública, es decir, ser defensores de la gente en toda su extensión.
Y hago todo este preámbulo para poder referirme con total franqueza al último suceso ocurrido en Florida con respecto a filtraciones de audios y como lo hemos vivido nosotros como medio de comunicación.
Sabíamos que la determinación periodística que tomáramos iba a ser posiblemente cuestionada y eso forma parte de nuestra labor pública.
La verdad es que recibí en mi celular el 19 de setiembre a las 19:03 un audio proveniente de la secretaria de la Intendencia de Florida Andrea Brugman.
Hoy si lo puedo decir porque ya es vox populi, de otra forma no lo habría hecho.
Lo escuché sin comprender y le escribí preguntando de que se trataba eso, llamándome y respondiendo en un claro estado de nervios y casi sollozando que se había equivocado al enviar un audio privado interno entre ella y el ex intendente Enciso, a lo que respondí no se preocupara que lo borraba sin terminar de escucharlo, a lo que agregó que lo había enviado por error a un grupo de periodistas, “están casi todos”, es donde ella comunica diariamente la labor municipal.
Me pidió por favor hiciera caso omiso a un error personal de un tema privado y obviamente di mi palabra que así sería.
La señora Andrea Brugman merece todo mi respeto, no solo por la capacidad de trabajo que ha demostrado tener en su función sino porque es el nexo más importante que los medios locales tienen con el poder político local para hacer llegar sus solicitudes a la intendencia de Florida y siempre con la disposición que caracteriza a quien es educado y amable.
Se ha ganado nuestro respeto sin regalar ni ofrecer nada, ejemplo de secretaria imprescindible basado todo en una labor titánica perfectamente visible para quien conviva con el sistema en Florida.
Di mi palabra de no repicar un audio privado que además entendí no revestía beneficio alguno darlo a conocer a la población, sencillamente porque no atentaba contra el interés social.
Se trataba de fuertes palabras insultantes de parte de un acalorado Carlos Enciso hacia la dra Ana Stopingi, realizados en el ámbito privado, nada que no suceda en cualquier otro ámbito privado y determino este pensar porque he sido testigo directo de cientos de puteadas por parte de muchos actores políticos hacia otros, siempre en ámbitos privados de confianza, muchos saben bien de que estoy hablando, y nunca he roto esa confianza que han depositado en mí cuando lo han expresado.
Continuo con Andrea y su error.
No todos los periodistas recibimos el audio, fueron casi todos, salvo unos poquitos, me enteré un rato después.
Pero intuía que alguien iba a publicar al respecto.
Y ahí es que entro en conflicto conmigo mismo.
¿El deber del hombre que prometió no publicar el audio o la ética y el hambre periodística de dar a conocer lo que sería una bomba para la población?
Y reuní al colectivo de funcionarios de nuestro canal, y los escuché, todos argumentaron y fundamentaron diferente con ciertas coincidencias.
Y decidí no publicar el audio ni la noticia, respetando a los colegas que entendieran podían hacerlo.
Y el único que lo hizo fue justamente uno de los pocos que no lo recibió, es decir que entiendo la secretaria Andrea Brugman quizás no le solicitó el favor de no publicar algo privado enviado por error (esto es mera hipótesis).
Sabía de antemano que iba a traer cola y que el audio enviado por el ex intendente nos iba a rozar a todos lo que lo recibimos, y había que decidir.
Y está claro que luego de pensarlo 48 horas decidí lo correcto para mí, aunque no parezca para todos los demás.
Decidí hacer honor a la palabra empeñada a una mujer trabajadora que repito, merece todo mi respeto.
Tres días después, ya con la noticia en todos lados, en lo local y nacional, me pareció correcto periodísticamente publicar lo ya escrito por el departamento de prensa con la salvedad de no publicar el audio, ya viral y en todos lados, salvaguardando la palabra empeñada.
Ha generado algunas molestias nuestra acción, al punto de que se habla de compras de medios, de venderse a Enciso, de cosas raras, de silencios de amigos ya no tan amigos, de indignaciones por falta de libertad y más.
Justo a nosotros que realizamos entrevistas a ex militares rodeados de silencios cómplices generales y hasta fuimos amenazados en nuestro propia casa con denuncias policiales que fundamentan lo que decimos.
Justo a nosotros que nos han cortado la relación comercial alguna que otra importante empresa del medio porque en nuestra defensa de la comunidad expresaron atentamos contra sus intereses.
Justo a nosotros que nunca van a encontrar contrato alguno o acomodo o cobro indebido con ninguna administración más allá del cobro legal por nuestro trabajo y que no tenemos problemas en llevar a quien sea ante la justicia para determinar esa verdad, bien fundamentada, donde también algún colega sabe de eso.
Justo a nosotros que hace pocos días cuestionamos la votación en la Junta de un decreto que permite una inversión que aún no es claro si beneficia o no a la gente y casi ningún medio, algunos con intereses creados, dijo algo al respecto.
Justo a nosotros que denunciamos a un empresario local por utilizar poderes para agredir violentamente a un legislador simplemente porque no defiende sus intereses y muchos callan, muchos.
Ahí no vimos gritar a los que hoy cuestionan a los medios decir nada sobre este audio.
Parece más importante una puteada, expresiones dolorosas para quien las recibe, pero no para la ciudadanía.
Podemos equivocarnos en nuestra labor periodística por salvaguardar nuestra palabra empeñada, esa que no va a generar más audiencia pero da valor a nuestra existencia, pero no vamos a permitir el enchastre gratuito.
No vamos a atentar con nuestra, si se puede llamar, negligencia periodística si se trata del bien público.
Lógico que no estamos de acuerdo con los insultos, ni siquiera en privado, pero no vamos a hacernos eco ni de un lado ni del otro, no vamos a hacer herramienta manipulada para favorecer a uno u otros, cuando somos conocedores como lo son todos en los medios, de las hipocresías reinantes del hoy en la naturaleza humana, basadas más en la bajeza diaria del insulto que la confrontación con conductas éticas y honorables.
Esta vez le tocó a Andrea secretaria del pájaro, pero tengan en cuenta que si le toca a Gabriela de Carapa, a Viviana de Arocena, a Alejandra de Stopingi, o a cualquier otra secretaria trabajadora que cometa un error y siendo un audio de índole privado que no pasa información que atente contra el bien público o la ciudadanía, voy a hacer lo mismo, así que si te gustan los medios que profundizan poco o se dedican a esto, anda cambiando de canal o escucha o lee a otros, no estás obligado a seguirnos y no creas que los hombres y mujeres que trabajamos en medios, somos gurúes a quien debes creer todo lo que expresan, piensa por ti, nosotros somos como tú, simples trabajadores que también podemos y cometemos errores.
Uno aprende que en esta profesión no siempre contentaremos a todos y todas.
Uno aprende quien camina cerca y quien no a pesar de que uno crea que lo conocen.
Aprende a pasar raya.
Y aprende a pensar si a pesar de todo hizo lo correcto.
Y yo ya lo pensé.
Si sucediera de nuevo, haría exactamente lo mismo, más allá de a quien le pasara, porque al final solo nos queda el valor de poder recostar la cabeza y poder dormir tranquilo.
Fabricio Alvarez.

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