Editorial: En su día a la maestra y el maestro, felicidades, aunque nos duela.

Escuela La MacanaCon la dolorosa partida de Adriana, víctima de femicidio,  se conmocionó Florida, se escribieron, filmaron y expresaron innumerables artículos que llenaron los espacios de medios y si a eso le sumamos las redes sociales da un resultado de comunicación masiva en apoyo a una mujer muy querida que trabjaba de cocinera de la hermosa escuela de La Macana.
A nadie escuchamos profundizar en dos temas esenciales en este tristísimo caso.
Los niños, niñas y maestras de la Escuela.
Es indudable que para detener este flagelo del hombre sobre la mujer es necesario concientizar, marchar, protestar, militar, unirse, denunciar, y formar, educar, enseñar, es determinante que si no se ataca el mal desde lopsicopedagógico estaremos lejos de concetrar el sueño de una sociedad genéricamente igualitaria.
Por eso resultó extraño nada se dijera de quizás el tema más importante pos Adriana.
La mujer era muy querida y apreciada por quienes la rodeaban.
En gran parte del día era compañía desde la directora con quien viajaba todas las mañanas 8 kilómetros desde Florida a La Macana ida y vuelta hasta los niños y niñas que compartían muchas horas diarias con quien les brindaba el amor del alimento y con quien obviamente tenían una relación estable de años sin paso de grados ni traslados a otors centros de enseñanza.
Imaginé a la directora viajando ida y vuelta ahora en forma solitaria, seguro casi sin entender aún lo que ha sucedido.
E imaginé a los niños y niñas, mirándose, preguntándose qué sucedió y por qué sucedió,  interrogando como es posible el humano adulto sea capaz de tanto mal, y no encontrando respuesta, y necesaria y naturalmente buscando contención de amor y entendimineto.
Y ahí me acordé de la labor docente.
Y respeté aún más la profesión más importante del mundo: los maestros.
Ahora la directora y maestras de la hermosa escuela deberán cargar en sus almas la ausencia de querida Adriana, y deberán contener el dolor y el llanto, para que los chicos y chicas sientan seguridad en la protección adulta.
Y deberán enseñar y formar que la conducta humana no es tan terrible, y deberán fundamentar el amor, ser psicólogos, administradores, padres, madres, sabios, referentes, arquitectos, albañiles, y muchas cosas más para proteger a los futuros hombres y mujeres que deberán entender que el hombre y la mujer se mercen mutuamente y sin violencia, sin diferencias, con tolerancia, respto, igualdad y equidad.
Y mientras van construyendo las pequeñas vidas deberán entender la propias y construir entre ellas, juntas, llorar juntas, contenerse juntas, encontrar respuestas juntas.
Se las y los necesita para la construcción de un futuro mundo mejor.
Parece mucho lo que se les solicita.
Pero quien estudia para ser maestro o maestra sabe que es así.
Un médico estudia para curar el cuerpo humano.
Ustedes lo hacen para curar el mundo.
Muy feliz día de la maestra y el maestro.
Y gracias.
Fabricio Alvarez.

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